El orden habitual de un horno es elegir la aleación y después la potencia. En una manta eléctrica el orden se invierte: primero se fija la temperatura superficial que el usuario puede tocar y que el tejido soporta, luego la potencia, y solo al final el hilo que cumple con ambas cosas. La aleación tiene margen de sobra; el sistema no.
Ese cambio de orden explica por qué no se elige un grado por su techo. Un hilo que puede trabajar a 1050 °C no significa que la manta pueda: entre el metal y la mano hay aislamiento, relleno y funda, y la temperatura que importa es la de la superficie exterior.
Con una tensión baja, la corriente es alta para una potencia dada y la resistencia necesaria se calcula igual que en cualquier circuito: R = U² ÷ P. Un ejemplo aritmético: 220 V y 100 W exigen 484 Ω; con hilo de Cr20Ni80 de 0,15 mm, cuya resistencia por metro es 61,7 Ω/m, hacen falta unos 7,8 m.
La relación entre diámetro y longitud es cuadrática, de modo que reducir el diámetro a la mitad multiplica por cuatro la resistencia por metro y divide por cuatro la longitud necesaria. En una manta eso cambia el número de vueltas, el radio de curvatura y la resistencia al doblez, no solo la potencia.
| Capa | Función | Qué limita |
|---|---|---|
| Hilo | Convertir corriente en calor | Techo del grado, muy por encima del uso |
| Aislamiento | Separar eléctricamente | Temperatura y rigidez dieléctrica |
| Relleno y tejido | Repartir y proteger | Temperatura de servicio del textil |
| Funda exterior | Contacto con el usuario | Temperatura de superficie percibida |
La conclusión es que el cálculo se hace de arriba abajo, desde la superficie hacia el hilo. Cualquier dato de temperatura máxima de la manta terminada depende del conjunto y hay que confirmarlo según las condiciones concretas de uso.
Una manta se dobla, se enrolla, se pisa y se guarda comprimida. El hilo se rompe por fatiga en los pliegues y en los puntos de fijación, no por oxidación. Por eso se elige hilo recocido blando y fino, que soporta radios pequeños, y se dispone en trazado ondulado en lugar de recto, para que el doblez se reparta.
La costura que cruza el hilo crea un punto fijo: si el textil se mueve, el hilo trabaja a tracción en ese punto y se corta. Evitar las costuras transversales sobre el trazado es tan importante como elegir bien el grado.
El Cr20Ni80 (1,09 μΩ·m, 1200 °C) y el Cr20Ni35 (1,04 μΩ·m, 1050 °C) son dúctiles y se conforman bien en hilos finos; el segundo tiene menos níquel y menor techo, lo que en una manta no supone ninguna desventaja. El fecral 0Cr25Al5, con 1,40 μΩ·m y 1300 °C, tiene margen térmico de sobra pero queda frágil tras el servicio, y en un producto que se dobla eso pesa más que el techo.
| Aleación | ρ20, μΩ·m | Temperatura, °C | Papel en el producto |
|---|---|---|---|
| Cr20Ni80 | 1,09 | 1200 | Hilo fino dúctil, uso habitual |
| Cr20Ni35 | 1,04 | 1050 | Alternativa, techo menor |
| 0Cr25Al5 | 1,40 | 1300 | Margen alto, pero frágil |
| Ni200 | 0,096 | 600 | Conductor, no calienta |
La oferta se prepara con cuatro datos: aleación, medida, cantidad y lugar de entrega. Respondemos con precio y plazo en un día laborable; cada lote se acompaña del informe de composición química y de control dimensional con el número de colada.
Tiene techo de sobra (1,40 μΩ·m, 1300 °C), pero queda frágil tras el servicio y el producto se dobla; el nicromo tolera mejor la fatiga.
No. La superficie exterior va muy por debajo de la del metal; el límite lo fija el textil y la funda, no la aleación.
Porque su ρ20 de 0,096 μΩ·m lo hace conductor: para 100 W a 220 V exigiría una longitud once veces mayor que el nicromo.
En los pliegues y en las costuras que cruzan el hilo: la rotura es por fatiga, no por oxidación.
Fuentes: GB/T 1234 (aleaciones de calefacción de alta resistividad); ASTM B344; DIN 17470 / 17471; fichas publicadas de fabricante. Las equivalencias de designación son comerciales y no constituyen garantía de intercambiabilidad: la aceptación final se hace contra la composición y la medida acordadas en el pedido.